Hazme un instrumento de tu paz
Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio, siembre amor.
Que donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que donde hay error, yo ponga la verdad.
Que donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar,
ser comprendido, como comprender,
ser amado, como amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.
(Autoría atribuída a San Francisco de Asís)
Pastos más verdes...
Es cosa de detenerse un par de segundos. Enviar los problemas, la celeridad, el apuro agobiante de hacer lo que debemos en vez de lo que queremos. Situación que no nos lleva a otra cosa que ha contaminar nuestros pensamientos, gracias a lo cual lo único que logramos es atraer más asuntos desfavorables a nuestras vidas. Al lugar al que realmente corresponden – lejos de nosotros, enviarlos de la nada a la nada -. Para que nuestra vida comience a dirigirse hacia lo que efectivamente deseamos.
Dios, el Universo o la mente creadora, como quieras llamarlo, nos hizo a su imagen y semejanza. Por lo tanto, si esta es omnisciente, omnipotente, omnipresente, amorosa y abundante, entre otras cosas, pues nosotros – su creación – también lo somos.
Entonces, ¿Qué nos hace falta para lograr la felicidad, la abundancia, una buena salud y una vida plena y feliz? Simplemente cambiar nuestros pensamientos, agradecer al universo por lo que tenemos y pedir lo que necesitamos. Una tarea que parece ser difícil, sin embargo, una vez que se comienza a practicar se transforma en un hábito tan común como respirar.
Puede que en este momento el pasto de al lado realmente sea más verde, pero depende de ti cambiarlo. Riega cada día tus pensamientos con fertilizante de armonía, gratitud y paz. Vuelve una costumbre el darle gracias al Universo cada mañana por el nuevo día que te regala para ser feliz. Y poco a poco verás como este sentimiento va a ir inundando los rincones de tu alma. La vida es ahora, no existe un pasado que pueda perturbarla, sólo están el hoy y la certeza de un futuro mejor, para ti y para tus seres amados. Y así va a ser, el Universo se encarga de que tus deseos se hagan realidad. La abundancia es para todos, no hay límites para conseguir lo que quieres o necesitas más que en tu propia mente.
Verás cómo al cambiar tu manera de ver los acontecimientos, los acontecimientos cambian (Dr. Wayne W. Dyer). Y tu pasto será siempre el más verde, no lo digo yo, te lo dice el universo.
Palabras...
Busco encontrar las palabras exactas para continuar escribiendo lo que siento, lo que veo y lo que pretendo reflejar; sin embargo no logro encontrarme con esa parte de mi que observaba, miraba y plasmaba todas aquellas cosas - coherentes e incoherentes - con que nos topamos en este, nuestro fugaz paso por la vida.
Temo haberme perdido entre el vertiginoso mundo material, de la necesidad y las obligaciones. Del deber enfrentado cara a cara, con el querer, con los sueños y los anhelos. Que poco a poco parecen irse desvaneciendo, entre la nebulosa de lo que vemos convertirse nuestra vida.
No hay mucho más que decir, cuando tienes páginas en blanco repletas de la necesidad de ser completadas, con esas palabras que entrelazadas componen historias. Historias que son poesía, historias que esperan dormidas ser descubiertas por mentes ahora cansadas de soñar con ver despertar sus sueños.
Sin caretas...
Hay veces en las que caminar con la frente en alto, se hace una tarea casi imposible. Temas como el valorarnos, amarnos y respetarnos, parecen ser palabras sin un significado real dentro del lenguaje interior de muchas personas, que viven su vida ocultos, escondidos entre las cuatro paredes de ese refugio al que llaman hogar, único espacio en el cual se sienten con la libertad de ser ellos mismos. Para mí ese refugio es una carcel. Y esa cárcel viene del interior, de los temores que nos limitan, que nos obligan a vivir la vida "pretendiendo ser...lo que los demás (sociedad, familia o amigos) pretenden que seamos", induciendo hacia el fondo de nuestro ser, la verdadera escencia que nos compone, escencia que hace de nosotros seres únicos y especiales.
Este camino, que avanza irreversiblemente hacia el futuro, suele ser empinado y predragoso, cuando lo recorremos con una máscara instalada en nuestro rostro. Una máscara que nos ayuda a fingir y a mostrarnos tal cual el mundo espera que seamos.
Es por esto, que prefiero - aunque a veces parezca aún más dificil - ser tal cual soy, sin caretas, sin sonrisas artificiales, ni lágrimas retenidas. Una mujer simple, sincera y que espera simplemente llegar a ser lo mejor posible.
Escribo una líneas apuradas mientras me tomo unos segundos de reflexión entre la jornada laboral.
A través de mi religión - La Ciencia Cristiana - he aprendido a ver la vida desde su aspecto espiritual. Intento todos los días no situarme en las ideas materiales, que me limitan y debilitan. Sin embargo, a veces, me es dificil, siento que parezco un bicho raro entre los que me rodean. Todos, seres humanos tan hijos de Dios como yo, pero que parecen vivir en la ignorancia - las tinieblas - embelezados por la materialidad y por problemas que - alejados del espíritu - guían sus vidas. No encajo, y me asusta porque, aunque no pretendo sentirme diferente a ellos - ya que no lo soy - hay algo que me distancia de sus ideas y pensamientos y ese algo los aleja de mí.
Me siento aislada, parece que no les gustara o no aceptaran mi forma de ser y la verdad, aún me cuesta asumirlo, entender que mi vida nunca ha sido un encuentro entre ellos y yo, sino que siempre ha sido entre Dios y yo.
Este poema de la madre Teresa de Calcuta me alivia por momentos, me ayuda a levantar la mirada y enfrentar con amor a todos los que intentan influír negativamente en mi vida y mis acciones.
A menudo los demás son irrazonables, ilógicos y egoístas,
perdónales, de todos modos.
Si eres bondadoso, quizá los demás te acusen de tener motivos egoistas,
sé bondadoso de todos modos.
Si tienes éxito, te ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos.
Ten éxito de todos modos.
Si eres honrado y franco, los demás puede que te engañen,
sé honrado y franco de todos modos.
Lo que tardas años en construir, alguien lo puede destruir de la noche a la mañana.
Construye de todos modos.
Si hallas la serenidad y la felicidad, puede que los demás sientan celos,
sé feliz de todos modos.
El bien que haces hoy, a menudo los demás lo olvidarán mañana.
haz el bien de todos modos.
Da al mundo lo mejor que tienes, y quizás nunca será suficiente,
da al mundo lo mejor que tienes de todos modos.
Al final, todo es entre tú y Dios, nunca ha sido entre tú y ellos,
de todos modos.
-.Madre Teresa de Calcuta.-
Táctica y estrategia.
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetti.
Ser el Cielo...
He estado un poco floja ultimamente. Encontrar la inspiración se me ha vuelto algo difícil. Necesito tiempo, tiempo para mí, para sentarme frente al computador y desahogarme, extirpar de mi interior esas cosas que me oprimen, que me tienen con una sensación de ahogo en el pecho, que bloquean mi mente hasta nublar mis pensamientos y decolorar mi mirada.
Quiero escribir historias alegres, contar que la novela que tanto tiempo me ha llevado escribir está casi terminada. Sin embargo, el tiempo se pasa raudo ante mis ojos. El agotamiento está superando mis intenciones y relegando mis sueños ante responsabilidades que me agobian.
Los años se burlan de mi mirada asustada, que refleja un alma que se niega a crecer. No por evitar responsabilidades, sino por el temor de perder el alma joven de esa niña soñadora que creía poder alcanzar el cielo de un brinco. De esa niña que no se conformaba con ser un águila que vuela libre por los cielos, sino que quería ser el cielo.
Dr. Wayne W. Dyer
El doctor Wayne W. Dyer, nació el 10 de marzo de 1940 en Detroit, Michigan. Es un connotado escritor de libros de autoayuda, psicoterapeuta y doctor en psicología, además ha enseñado a muchos niveles, desde escuelas preparatorias hasta universidades. Además es co-autor de tres libros de texto, colabora con muchos periódicos y da conferencias en todo el territorio estadounidense. También, aparece regularmente en programas de TV y radio. Su inspiración fue la rama de la llamada Psicología humanista, la cual, pretendía ser el 4º paradigma, después del Psicoanálisis, la Psicología conductista y la Psicología cognitiva.
Para Wayne W. Dyer, el ser humano no tiene límites, sus capacidades son infinitas y sus limitaciones son un mero producto de sus propios pensamientos.
Hablar de Dyer, es hablar de un hombre que a través de un extenso recorrido por la vida, logró superar sus propias límitaciones, conectándose con su yo espiritual. Como El expresa, para mí, en uno de sus mejores libros Tus zonas mágicas:
"Yo he visto en mi propia vida el camino que lleva a la realidad mágica y he dedicado gran atención a detallar lo que creo son los ingredientes escenciales para la creación de una vida llena de milagros. He ido más allá del creer en los milagros para llegar a algo que llamo conocimiento (...) Puedes aprender a ir mucho más allá de las creencias y los objetivos, hasta un nuevo lugar dentro de ti mismo que es el lugar del conocimiento. Es en este territorio de tu mente donde se producen los milagros".
Obras:
- Tus Zonas Erróneas
- Tus Zonas Mágicas
- El Cielo es el Límite
- Evite ser utilizado
- La Felicidad de nuestros Hijos
- Construye tu destino
- Tus Zonas Sagradas
- La Fuerza de Creer
- Camino de la Perfección
- El Poder de la Intención
- Los regalos de Eykis
- La Sabiduria de Todos Los Tiempos
Algunas de sus frases:
- "Cuando bailas, tu objetivo no es ir a un lugar determinado de la pista. Es disfrutar cada paso del camino."
- "Somos aquello en lo que creemos."
- "Toda regla tiene su excepción, incluso ésta".
- "La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura."
- "¡Sientes lo que piensas!."
Según el ojo con que se mire...
Parece ser una condición sine qua non del hombre contemporáneo el hecho de empeñarse en resaltar lo negativo tanto de su vida como del mundo que lo rodea, dejando relegadas a un triste segundo lugar – si es que no tercero o cuarto – los innumerables elementos valiosos que podemos encontrar en nuestra vida diaria.
Es cosa de detenerse un par de segundos. Enviar los problemas, la celeridad, el apuro agobiante de hacer lo que debemos en vez de lo que queremos, - situación que no nos lleva a otra cosa más que ha contaminar nuestros pensamientos, gracias a lo cual, lo único que logramos es atraer más asuntos desfavorables a nuestras vidas -, Al lugar al que realmente corresponden, lejos de nosotros, enviarlos de la nada a la nada -. Para que nuestra existencia comience a dirigirse hacia lo que efectivamente deseamos.
Dios, el Universo o la mente creadora, como quieras llamarlo, nos hizo a su imagen y semejanza. Por lo tanto, si esta es omnisciente, omnipotente, omnipresente, amorosa y abundante, entre otras cosas, pues nosotros – su creación – también lo somos. Entonces, ¿Qué nos hace falta para lograr la felicidad, la abundancia, una buena salud y una vida plena y feliz? Simplemente cambiar nuestros pensamientos, agradecer al universo por lo que tenemos y pedir lo que necesitamos. Una tarea que parece ser difícil cuando estamos inhundados de preocupaciones, sin embargo, una vez que se comienza a practicar se transforma en un hábito tan común como respirar.
Puede que en este momento el pasto de al lado realmente se presente más verde ante tus ojos, sin embargo, depende de ti cambiarlo. Riega cada día tus pensamientos con fertilizante de armonía, gratitud y paz. Vuelve una costumbre el darle gracias al Universo cada mañana por el nuevo día que te regala para ser feliz. Y poco a poco verás como este sentimiento va a ir inundando los rincones de tu alma.
La vida es ahora, no existe un pasado que pueda perturbarla, sólo están el hoy y la certeza de un futuro mejor, para ti y para tus seres amados. Y así va a ser, el Universo se encarga de que tus deseos se hagan realidad. La abundancia es para todos, no hay límites para conseguir lo que quieres o necesitas más que en tu propia mente.
Verás cómo al cambiar tu manera de ver los acontecimientos, los acontecimientos cambian (Dr. Wayne W. Dyer), y tu pasto será siempre el más verde, no lo digo yo, te lo dice el universo.
Los dolores del alma
No hay forma de decir adiós, no existe un modo de borrar los recuerdos para evitar la agonía interminable de la despedida. No hay forma de prepararse para olvidar a un ser querido, a una persona que amamos, por más que pretendamos alejarnos del dolor, poner una barrera en nuestro corazón para continuar nuestro camino lo mejor posible, el dolor de la pérdida nos persigue, hasta hacerse costumbre, conseguir que nos resignemos a vivir con la pena eterna de no poder volver a besarlos en la mejilla, a regalarles una caricia furtiva entre el ajetreo inicuo de nuestra vida diaria.
Cuando la muerte llega, se nos para al frente con una sonrisa burlesca, obligándonos a hacer una minuciosa revisión de nuestra vida, a darnos cuenta de la cantidad interminable de errores que hemos cometidos y una nueva tristeza envuelve nuestros corazones. Ahora debemos intentar de alguna forma cambiar, remediar nuestros errores y seguir adelante con los restos de vida que nos van quedando. Recogemos nuestra alma en trozos y continuamos nuestro camino.
Tiempo después, la desesperación, la angustia y la tristeza parecen haberse ido, hasta que cualquier cosa nos recuerda que extrañamos a alguien, que nuestro corazón se rompió en pedacitos en un instante. Que perdimos ese minuto de nuestras vidas y que no lo vamos a recuperar. Nuevamente continuamos nuestro camino adormecidos para no sentir. Una y otra vez tratamos de aferrarnos a lo que nos queda, para sobrevivir entre los dolores del alma.



